
Por Iván Fanego
Autor invitado
Empecemos por los fundamentos.
Un call to action (CTA) o llamada a la acción es un elemento de texto o visual que incita al usuario a realizar una acción específica, como hacer clic en un botón, rellenar un formulario o compartir contenido en redes sociales.
El objetivo principal es reducir la ambigüedad en la experiencia de usuario, facilitando la transición desde el interés inicial hasta la conversión.
Vemos call to action cientos o miles de veces al día.
Por ejemplo, acabo de entrar en mi email para hacer un breve “descanso” mientras escribo este artículo (sí, lo sé, apenas llevo 5 minutos escribiendo y ya estoy cortando el flujo), y he contado como 10-15 llamadas a la acción en menos de 30 segundos.
Abro un email y tengo varios call to action, como en esta newsletter de MMHMM (una herramienta de grabación de pantalla y presentación en vídeo):
Echo un vistazo a mis alertas de Google y ahí van otros dos:
En cualquier newsletter de Substack tienes también varios call to action:
Por supuesto, recibo campañas de email para comprar o reservar:
Y no solo en email, los call to action están en todas partes.
Acabo de entrar a LinkedIn y esta es la segunda publicación que veo (un anuncio de Holded, la herramienta que uso para facturar, todo sea dicho):
El CTA principal me lleva a registrarme a su webinar, pero también podríamos decir que los botones de “like”, “comment”, “repost” y “send” son otras llamadas a la acción.
Y el “more” (más) del texto.
Lo mismo pasa en Instagram, donde me anuncian unos zapatos minimalistas (que me gustan bastante, por si alguien me quiere enviar un regalo, mi talla es 41 ó 42):
También tenemos call to action en cualquier web. Por ejemplo, en la de Ahrefs:
Nuestro día a día está lleno de llamadas a la acción.
Recordando la definición del principio:
“Es un elemento de texto o visual que incita al usuario a realizar una acción específica, como hacer clic en un botón, rellenar un formulario o compartir contenido en redes sociales.”
Por partes:
Es una guía, una ayuda, para centrar la atención y conseguir los resultados que buscamos.
Volviendo al ejemplo anterior, al de la web de Ahrefs, me gustaría centrar tu atención en un par de cosas:
El call to action está claro que es “Regístrate en Ahrefs”. La acción que quieren que hagamos es… Registrarnos.
Pero también tenemos:
Y es que el call to action va más allá de gritar “compra esto” o “date de alta aquí”.
Es una mezcla de arte y ciencia que busca guiar al usuario para maximizar nuestros resultados. Y para eso, usa una mezcla de mensajes de texto, imágenes y refuerzos de todo tipo.
Que es justo lo que vamos a ver ahora.
Los elementos clave de un call to action se basan en cuatro pilares fundamentales:
En conjunto, estos elementos trabajan como un equipo perfecto para transformar el interés en acción.
Por ejemplo, volviendo a la página de Ahrefs:
Tenemos la propuesta de valor, que es mejorar nuestra estrategia de marketing:
Un copy directo, con un diseño que destaca (el contraste en los colores del botón, naranja, cuando el fondo es azul).
El texto, “Regístrate en Ahrefs”, no deja lugar a dudas:
Y, como decíamos, tenemos un CTA secundario, que nos da una propuesta clara (conseguir de forma gratuita Ahrefs Webmaster Tools), sin imagen, pero con un emoji al lado para que llame más la atención.
La ubicación del CTA está justo debajo de la propuesta de valor, pero, a medida que hacemos scroll, vamos a ver más CTA a lo largo de la página.
Y, a modo de refuerzo y para dar más prueba social tenemos dos mensajes claros:
Además, el botón “Regístrate” nos acompaña a medida que hacemos scroll (lo que se conoce como sticky), y nos encontramos distintos call to action a herramientas específicas:
Si seguimos bajando vemos algunos más:
Más información sobre Yep, el motor de búsqueda.
Información sobre cursos, para que nos unamos a la Academia Ahrefs (muy recomendable, por cierto, tiene grandes cursos de SEO y marketing), sigamos el canal de YouTube, o el blog (este mismo que estás leyendo):
Y hasta para que nos unamos al equipo (hay gente muy maja en Ahrefs, todo sea dicho):
Vivimos rodeados de CTA.
Y es que son importantes, por muchos motivos.
Los CTA son esenciales porque:
Un CTA bien pensado guía al usuario como un GPS: le indica claramente el siguiente paso a seguir en su interacción con nuestra marca.
IMPORTANTE
Ahora que ya tenemos claro qué es un CTA, cuáles son sus elementos clave, por qué es importante y hasta sabemos algo de sus orígenes, vamos a profundizar en tipos de call to action.
Si nos ponemos especialitos podríamos clasificar los call to action de muchas formas:
Una estrategia de marketing tendrá en cuenta todos estos ángulos para diseñar CTAs altamente efectivos.
Desde decidir qué pedirle al usuario (dependiendo de su objetivo y etapa del costumer journey), pasando por dónde y cómo mostrarlo (canal y diseño), hasta cómo decirlo de forma convincente (palancas psicológicas y triggers).
Al combinar estas técnicas maximizamos la probabilidad de captar la atención del usuario y conseguir que actúe.
Vamos a ver unos ejemplos.
Puedes hacer la misma prueba que hice al principio: entra en tu email y abre 2 ó 3 correos de campañas que hayas recibido. Entra en Instagram o LinkedIn y navega un poco. Entra en un medio online o en una web de streaming. Con prestar un poco de atención verás la enorme cantidad de llamadas a la acción que recibes cada día.
Aquí van algunos ejemplos, extraídos de mi día a día y de marcas potentes.
Vamos a analizarlos brevemente, en función de su objetivo, canal, etapa del embudo, formato y palancas de comportamiento.
Gran parte de los CTA son para que nos registremos, aquí van algunos ejemplos.
En la web de Salesforce, probablemente el CRM más grande del mercado, tenemos mucho que rascar. En la sección de casos de éxito vemos cómo nos incitan a leer el caso y cómo nos ofrecen a la vez, en una ventana emergente, la opción de chatear.
Algo que no me ha gustado: el botón de “hablemos” da la impresión de que… Vamos a hablar con alguien.
Sin embargo, al hacer clic, tenemos un formulario con cinco campos. No es bueno generar una expectativa que no cumples.
Los anuncios de Incubadora Despegue están muy trabajados.
En este caso, buscan que solicitemos más información:
Typeform es un creador de encuestas online de origen español usado por miles de negocios. Sus campañas publicitarias se centran en mostrar cómo consiguen mejores resultados gracias a una mejor experiencia de usuario.
Por supuesto, lo más habitual es que nos vendan cosas.
En la web de Tesla podemos ver su último modelo (en el momento de escribir esto). Directamente, nos llevan a “encargar el modelo” o a aprender más sobre el mismo.
Y, si nos apetece y tenemos más de 52.000 € a mano, podemos encargarlo:
Creo que gran parte del impacto está en dos puntos:
Netflix es muy clara en su propuesta de valor. Y juega muy bien con la inmediatez: ¿Quieres ver algo ya? ➼ Empezar
Como ejemplo del mismo sector, pero algo peor, tenemos a Prime Video. ¿Por qué digo que algo peor? Pues porque nos da demasiadas opciones, algo que en este caso, puede confundir al usuario:
Quizá la kombucha más popular de España. En esta newsletter nos hablan de su nuevo producto:
Estamos viendo muchas marcas grandes. Vamos a ver el caso de un freelancer y su web. Aquí cambia la película, porque no es algo que puedas “comprar” directamente. Jorge nos vende su experiencia, después de dejarnos con su propuesta de valor:
Te mandan una noticia y… No puedes leerla. Es el punto de contacto en el que los medios online tratan de venderte una suscripción. El País lo enfoca como “sigue leyendo” (el beneficio que obtendrá el usuario):
El conocido autor de libros como “Empieza con el porqué” o “Los líderes comen al final” también vende sus cursos online.
Este anuncio me pareció curioso, porque simula una reseña negativa, escrita por “tu miedo a hablar en público” para anunciar su curso de hablar en público:
Por cierto, si quieres leer algún libro de marketing, aquí tienes 24 recomendados por 20 profesionales top del marketing en España.
En su web, ING usa las opiniones positivas de clientes como argumento para convencernos de darnos de alta:
Si ING se centraba en las recomendaciones, BBVA pone el énfasis en el beneficio económico:
La tienda de suplementos de referencia se centra, en este caso, en vendernos gracias a las ofertas de su outlet:
Podemos usar call to action para buscar interacción con los usuarios.
“Si te ha gustado, dale al like y suscríbete” es probablemente una de las frases que más escuchamos al día.
Esta cuenta de Instagram sobre cine busca cumplir el reto de llegar al millón de seguidores, y nos incita a seguirle en cada vídeo:
En este caso, Prime Video me ha gustado más. Si estás logado en la plataforma, te propone seguir viendo el contenido (o empezar a hacerlo):
Un pequeño empujón que nos da Zapier consiste en evitar las fórmulas genéricas como “leer más” para crear CTA ajustados a cada titular:
ChatGPT, al contrario que competidores como Claude, nos deja usarlo sin necesidad de registrarnos:
Las herramientas de IA gratuitas de Ahrefs son una maravilla, pero, además, nos sirven de ejemplo de buen uso de CTA para este artículo.
En este caso, inciden directamente en el beneficio y funcionalidad de la herramienta (generar conclusiones):
Para acabar, me ha gustado cómo nos ayuda Masterclass a elegir entre sus cientos de cursos.
En primer lugar, buscan entender nuestras preferencias:
Después de responder unas pocas preguntas, nos dicen cuántos cursos de entre su catálogo nos pueden interesar:
Y, si volvemos, nos recuerda que tenemos pendiente terminar el registro:
Después de ver todos estos ejemplos, vamos a ver cómo puedes crear tus propios CTA.
La clave es entender estas tres cosas:
Estos pasos te pueden ayudar:
Antes de diseñar cualquier CTA, para un segundo y piensa: ¿qué quiero que haga el usuario? Puede ser comprar un producto, registrarse en una newsletter, descargar un eBook o comentar en redes sociales.
Sin un objetivo definido, tu CTA no tendrá enfoque.
El texto del CTA debe ser corto, claro y centrado en la acción.
En general, debes evitar frases genéricas como “Hacer clic aquí” y usar un lenguaje orientado a beneficios. Pero, como hemos visto en los ejemplos, muchas grandes empresas no se preocupan tanto por estos detalles.
Ejemplos:
❌ “Enviar” → ✅ “Descarga tu guía gratuita”
❌ “Regístrate” → ✅ “Únete gratis y accede a descuentos”
❌ “Comprar” → ✅ “Compra ahora y recibe un 20% de descuento”
Usa verbos de acción y, si es posible, introduce elementos de urgencia (“Oferta válida solo hoy”) o de prueba social (“10.000 personas probaron Ahrefs esta semana”).
El CTA debe destacar visualmente para captar la atención. Para lograrlo:
Un CTA bien colocado puede marcar la diferencia. Algunas posiciones habituales:
El CTA puede marcar la diferencia. Si no conectas con tu público, perderás dinero. Lo bueno es que hacer pruebas es bastante fácil (aunque conseguir resultados significativos, no tanto).
Puedes probar a cambiar elementos clave como:
Analiza métricas como el CTR (Click-Through Rate) y la tasa de conversión para ver qué funciona mejor.
¿Métricas? Vamos a ver algunas de las que debes tener en cuenta.
Para evaluar el rendimiento de cualquier estrategia de marketing digital, es fundamental medir resultados a través de métricas clave. Así podrás entender el comportamiento del usuario, optimizar campañas y mejorar la conversión.
Aquí tienes algunas de las que deberías valorar, pero ten en cuenta que no solo tu call to action tendrá un impacto en estas métricas, también lo tienen muchas otras variables, como la propuesta de valor, o la audiencia a la que dirijas tus campañas. Pero, si mantienes todo estable y solo cambias tu CTA, tendrás una idea de qué funciona mejor o peor:
¿Qué es? Es el porcentaje de usuarios que completan una acción deseada (compra, registro, descarga, etc.) en relación con el total de usuarios (visitantes).
¿Qué es? Mide el porcentaje de personas que hacen clic en un enlace o anuncio respecto al total de impresiones.
¿Qué es? Mide el nivel de interacción que los usuarios tienen con un contenido (me gusta, comentarios, compartidos, etc.).
Hay muchas otras métricas que podrías tener en cuenta: el coste de adquisición, la tasa de rebote, el retorno de la inversión… Lo ideal es que te formes una idea del impacto que tiene un CTA en tu campaña.
Si quieres profundizar en otras métricas, puedes echar un vistazo a nuestro artículo: KPIs de Marketing: 30 métricas para cada función de marketing.
Si llegaste pensando que el CTA “es un botón con un texto de comprar ahora” espero que este artículo te haya ayudado a abrir la mente y valorar otros enfoques y elementos.
En esta vida, casi todo es un CTA.
Desde que nos levantamos y empezamos a revisar nuestro correo, hasta que desconectamos por la noche leyendo un libro en Kindle o viendo una serie en Netflix, estamos constantemente recibiendo impactos y llamadas a la acción que nos dicen qué hacer después.
Es nuestra responsabilidad mejorar la vida de las personas diseñando mejores CTA, y contribuir a los resultados de nuestra empresa mejorando la conversión.
Espero que esta guía te ayude en esta tarea y te sea útil.
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Iván Fanego es CEO y fundador de AppCritic, el servicio especializado que ayuda a empresas a posicionarse, crecer y desarrollar a sus clientes con una mezcla agnóstica de Estrategia y Marketing de Contenidos, Construcción de Relaciones y Automatización.