Para que lo consideremos “AI slop”, según los autores del paper “Why AI Slop matters”, debe cumplir 3 características:
- Competencia superficial: El contenido parece bueno, pero carece de profundidad o significado real. Forma correcta, pero sin fondo.
- Esfuerzo asimétrico: Existe una desproporción entre la facilidad de creación con IA y lo que costaría crearlo de otra forma. Pensemos en las fotos del Papa vestido de Gucci que se viralizaron hace unos dos años: eso ya se podía hacer con Photoshop, pero requerían mucho más esfuerzo.
- Capacidad de producción masiva: Es contenido diseñado para ser generado en volúmenes altísimos de forma automatizada. Esta capacidad de escala es lo que permite a los creadores inundar la web con clickbait para ganar dinero, manipular buscadores o redes sociales y captar la atención de forma barata y rápida.
Con el AI slop nos encontramos con muchos de los debates clásicos desde que la digitalización cambió las reglas de creación, distribución y consumo de contenido hace unos 30 años: cantidad frente a calidad, consumo rápido frente a consumo consciente, corto plazo frente al largo plazo.
Mi opinión personal es que “AI slop” es un término temporal para describir un fenómeno cíclico que va mucho más allá de la IA o lo digital: nos ha acompañado en todas y cada una de las revoluciones tecnológicas relacionadas con la creación o distribución de información.
Y creo que acabaremos por ignorarlo en unos pocos años: solo tendremos contenido bueno y contenido malo (o slop y no slop).
¿Es realmente un problema nuevo, o estamos ante un patrón histórico que se repite? ¿Esta vez es distinto o es lo de siempre?
Sinceramente, yo creo que no es nada nuevo y que es un perro con otro collar.
Pero voy a argumentarlo.
En cada revolución tecnológica vemos cómo:
- Se democratiza la producción.
- Aumenta el ruido.
- Se reconfigura la escasez (porque siempre hay escasez en alguna parte de la cadena).
- Surgen nuevos intermediarios para gestionar esa escasez (editores, algoritmos, marcas).
La imprenta democratizó la producción de libros, aumentó la circulación de ideas y acercó la cultura a las personas (hasta cierto punto, claro)
Pero… también dio paso a la saturación de contenidos de baja calidad que no aportaban nada.
A comienzos del siglo XVII, las novelas de caballerías inundaban el mercado editorial español. Eran populares, repetitivas y, para muchos, literariamente pobres.
Don Quijote no fue una anomalía que surgiera en un desierto cultural. Fue la respuesta crítica al slop de la época, una obra maestra que no surgió a pesar del exceso, sino gracias al exceso.

Cervantes luchando contra el slop. Quizá no sea la mejor ilustración de la lucha contra el AI slop.
Las redes sociales democratizaron la publicación de contenido, con su popularización aumentaron exponencialmente la cantidad de contenido publicado y las posibilidades de consumo.
Y eso nos trajo más clickbait, más engagement bait y más ruido.
Como dice Francesco D’Isa en su ensayo “la idea de AI slop es slop”:
Todo medio de masas ha sido acusado de devorar la misma cultura que crea. La televisión, la radio, las revistas y las redes sociales han sido descritas en términos similares. La historia de la comunicación es, en realidad, una historia de digestión. La sociedad siempre ha comido (y vuelto a comer) su propio slop.
La IA encaja perfectamente en este patrón. Aunque tengo que admitir que tenemos una diferencia importante.
El AI slop parece el coste inevitable de la democratización de la producción. Pero, cuando producir deja de ser escaso, ¿hacia dónde se desplaza el cuello de botella?
Podemos argumentar que lo que se avecina es la mayor crisis de confianza de la historia: si antes de los años 90-2000 el cuello de botella estaba en la producción, a partir de los 2010, en la distribución, y desde los 2020, en la atención, es posible que ahora pasemos a la crisis de credibilidad, confianza y criterio.
Si cualquiera puede producir cosas pasables (y personalizadas) en segundos, necesitaremos nuevas barreras de entrada y criterios para seleccionar el valor y separar el grano de la paja.
La importancia del filtro crecerá.
La pregunta que nos tenemos que hacer es: ¿qué es lo escaso cuando cualquiera puede crear contenido pasable en segundos?
Quizá estas 3 cosas sean la clave:

- Criterio y capacidad de selección.
- Punto de vista.
- Reputación.
Pero… ¿Es esto lo que premiarán los algoritmos? ¿O estamos abocados a una (aún) mayor polarización, con contenido hiper personalizado que nos cuente solo lo que queremos escuchar? ¿Tendremos una especie de meritocracia del contenido y filtros que prioricen solo a marcas establecidas, que actúen como puerta de control? ¿Quién decidirá qué es bueno y qué es malo?
Al final, solo tendremos contenido bueno y malo.
Y eso es algo que decide el usuario. Si el contenido le sirve (le entretiene, le informe o le resuelve un problema), es bueno, independientemente de cómo haya sido creado. Hay carruseles en LinkedIn que destilan sabiduría, aunque fueron creados con una plantilla de Canva.
Por eso creo que el AI slop es un término temporal: porque la forma en que fue creado dejará de ser relevante.
La importancia, estará en ese 10% extra que da el criterio, el punto de vista único y la reputación.
Porque, sí, hay contenido creado con IA que no tiene ni una pizca de humanidad.
Son piezas rápidas que salen de pedirle a ChatpGPT que te escriba un guión sobre un tema cualquiera.
Pero, al mismo tiempo, tenemos cosas como:
Una cuenta en la que personajes que se parecen mucho a políticos españoles hablan de su pasado con las drogas, en una especie de universo compartido:
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Un muñeco rosa que hace años habría costado miles o decenas de miles de euros diseñar y animar nos da profundos consejos vitales:
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Historias de ciencia ficción con diseños, voces y música que habrían sido de serie documental:
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O crossovers de Pokèmon como si fueran criaturas reales, con diseños que habrían supuesto cientos de horas en Photoshop:
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Cualquiera de estos cuatro ejemplos tienen un punto de vista original y propio y un criterio editorial profundo.
¿Son peores por estar creados con IA? Aquí la IA es una herramienta que ayuda a crear.
Creo que estamos asistiendo al nacimiento de un nuevo tipo de contenido que no era posible (o al menos, viable económicamente) hasta hace poco tiempo.
Lo que me preocupa del slop creado con IA es otra cosa, no que la cantidad de contenido aumente (aunque no me engaño, y sé que eso generará ciertas tensiones, claro).
Lo que realmente me preocupa del AI slop no es que “internet se llene de mierda”, porque creo que a ese problema ya nos hemos enfrentado y lo acabaremos resolviendo.
El cuello de botella se desplazará a otra parte, probablemente, como apuntaba, a la reputación, criterio y distribución.
Lo que me preocupa de verdad es que perdamos la capacidad de crear sin IA.
El riesgo menos visible es que subcontratemos el proceso de pensar.
Hay partes en las que tiene sentido y no creo que afecte a nuestro proceso cognitivo. De hecho, he usado mucho NotebookLM y conversaciones con ChatGPT y Gemini para escribir este artículo.
Pero creo que si renunciamos al trabajo duro, acabaremos atrofiándonos.
La lectura de fuentes y resúmenes, las idas y venidas para pulir la estructura, los cambios de texto o las 3 reescrituras han servido para que me forme un criterio y tenga una idea propia sobre este tema.
Pensamos mientras escribimos, aclaramos nuestras ideas mientras terminamos de articularlas y solo estamos seguros de lo que pensamos al dejarlo por escrito. A veces, ni eso.
Pero sin ese proceso, las ideas se vuelven más superficiales.
Creo que el AI slop pudrirá nuestro cerebro, pero no tanto por consumir slop, sino porque podría arrebatarnos una parte fundamental: el proceso de creación.
Y tú, ¿qué opinas? ¿El AI slop devorará todo? ¿Seremos incapaces de escribir? ¿Qué otras cuentas de contenido creado por IA te gustan? Puedes contarnos lo que te apetezca en LinkedIn y en X.