
Por Iván Fanego
Autor invitado
La realidad me dice que rara vez se usa, al menos no como pensamos.
En este artículo vamos a ver:
Hace años me pidieron que diera una formación para PYMEs sobre “el plan de marketing y su importancia en la empresa”.
Yo era subdirector del departamento de marca y comunicación de una gran organización (que mantendré en secreto, pero que no es difícil de averiguar a poco que cotillees mi LinkedIn).
Cuando estaba empezando con el esquema de la sesión me di cuenta de una cosa: estábamos en abril y no habíamos terminado nuestro plan de marketing y comunicación. Llevaba meses dando vueltas, con actualizaciones, cambios de prioridades y revisiones constantes.
Éramos 9 personas en el departamento central y otras cuantas decenas repartidas por el resto de España y seguíamos operando con relativa normalidad.
El plan y la estrategia parecía más algo estético, que íbamos a hacer por cumplir, mientras seguíamos trabajando en lo que de verdad importaba.
Comenzó a invadirme el síndrome del impostor: ¿cómo iba a plantarme en medio de un grupo de empresas para decirles cómo hacer su plan de marketing, cuando ni yo lo tenía terminado?
Me puse a pensar y… Me di cuenta que eso del “plan de marketing” no lo había hecho tantas veces, si descontaba el mundo académico y algunas propuestas cuando trabajaba en agencia.
No lo había visto muy de cerca en grandes multinacionales ni en startups.
Ni en agencia lo hacíamos con el rigor académico que encuentras por ahí.
Pensé que sería yo, así que pregunté a varios amigos y conocidos, que tenían entre 5 y 15 años de experiencia, y puestos de cierta relevancia en agencias, empresas grandes y pequeñas.
Mandé este mensaje por WhatsApp:
Las respuestas no tardaron en llegar:
Algunas estaban algo más matizadas, como estas:
Y alguno hasta llegaba a usarlos, aunque con cierta desconfianza:
Quizá no era una muestra rigurosa, pero hablé con unas 10 personas y, salvo 2 excepciones, o no se usaban o se usaban como un mero trámite.
Así que decidí reestructurar esa clase y empezar compartiendo la verdad incómoda: usamos poco el plan de marketing y muchas veces es un adorno.
Pero si lo hacemos bien, puede ser útil.
Como decía, sí recibí un par de mensajes que afirmaban usar el plan de marketing. Ambos, compartían un mismo patrón:
Así que decidí que lo mejor era comenzar mi presentación con honestidad: casi nunca usamos los planes de marketing (al menos no en “el mundo real”).
¿Por qué no?
Eso es lo que vamos a ver.
Cuando acabes de leer este artículo:
Vamos a empezar por el principio.
El plan de marketing es un documento estratégico y una hoja de ruta que define los objetivos, estrategias y acciones que usa una empresa para atraer y fidelizar clientes en un período de tiempo concreto. A partir de un análisis de la situación inicial (mercado, competencia, público objetivo) determina los objetivos y orienta los esfuerzos, recursos y presupuesto para alcanzarlos.
Como ves, tiene los elementos básicos de cualquier documento estratégico:
Básicamente, dónde estamos, a dónde queremos ir y cómo vamos a hacerlo.
Suena razonable, así que… ¿por qué nos da tantos problemas?
Aunque los fallos pueden ser infinitos, lo más habitual es que caigamos en alguno de estos dos tipos:
Eso decía (se supone) Tyson. O, por ponernos más finos,
Y ese es justo el enfoque que debemos buscar:
Tenemos que tener claras una serie de cosas:
Pero hay otras en las que tenemos que asumir que va a haber cambios, imprevistos y oportunidades que queremos aprovechar:
En resumen: no debemos sobre planificar, pero tampoco dejar todo en el aire.
Ahora vamos a ver una plantilla que te puede ayudar.
Aunque ninguna plantilla sea perfecta, esta que te compartimos aquí te dará una base para definir tu plan de marketing.
Puedes descargarla aquí:
Ahora, vamos a ver cómo podemos rellenarla con un ejemplo ficticio: un ecommerce de camisetas.
Vamos a ver un esquema sencillo, con un plan de marketing sin relleno, que nos sirva de guía para un período concreto (un año, normalmente).
Me gusta arrancar con una visión general de lo que vamos a hacer, lo que queremos conseguir y dónde:
Tenemos los puntos más importantes:
En eso consiste cualquier plan: qué queremos conseguir y cómo lo vamos a hacer.
La parte de análisis nos la saltamos en el resumen ejecutivo.
Todo plan de marketing debe empezar por definir con claridad qué se quiere conseguir. Sin objetivos concretos y medibles, cualquier acción corre el riesgo de diluirse. Esta sección establece las metas principales del proyecto, alineadas con el negocio y el cliente final.
En el caso de nuestro ecommerce de camisetas, he optado por seguir (de forma algo libre) la metodología OKR:
Conocer a quién te diriges es tan importante como saber qué vendes. Puedes usar distintas técnicas, pero la idea es la misma: tener una idea de a quién vendes.
En la presentación del plan de marketing tienes una plantilla que te puede ayudar, con un ejemplo para nuestro eCommerce de camisetas:
Una vez sabes a dónde vas y a quién te diriges, toca plantear el “cómo”. El plan de acción recoge las iniciativas concretas que pondrás en marcha para alcanzar tus objetivos, con una visión ordenada en el tiempo y centrada en lo que de verdad mueve resultados.
He visto muchos cuadros excesivamente detallados y llenos de dependencias: son los que más fácilmente quedan destrozados al contactar con la realidad.
Tenlo en cuenta.
No hay estrategia sin recursos. En esta parte se detalla cuánto vas a invertir y en qué. Un buen presupuesto no solo reparte el dinero, sino que refleja prioridades: lo que más peso tiene en tu plan, también debería tenerlo en tu inversión, tanto en tiempo como en dinero.
Normalmente, cada iniciativa tendrá su propio presupuesto detallado, aquí se trata de ver el global.
El nivel de detalle que puedes alcanzar es… Infinito.
Hay algo que sí creo que merece la pena decir: incluye alguna mención a la tecnología que usarás, la documentación clave que usarás para organizarte y al equipo dedicado.
Decir eso de “vivimos en tiempos de cambio” es un topicazo, pero uno de esos que esconden gran parte de verdad.
Para que tu plan de marketing sea útil:
¿Cuál es tu experiencia? ¿Quieres mejorar nuestra plantilla o compartir tus ideas?

Iván Fanego es CEO y fundador de AppCritic, el servicio especializado que ayuda a empresas a posicionarse, crecer y desarrollar a sus clientes con una mezcla agnóstica de Estrategia y Marketing de Contenidos, Construcción de Relaciones y Automatización.