
Por Iván Fanego
Autor invitado
En la mayor parte de empresas estamos en el primer caso: papel mojado que nunca se aplica, ideas rocambolescas que suenan inteligentes pero que son imposibles de llevar al mundo real.
Y eso lleva a que las decisiones sobre marketing se tomen en función de gustos personales (hazme el logo más grande, me gusta más en verde, no me emociona) en lugar de sobre una base sólida, fundamentada en lo que necesita el cliente y lo que encaja con nuestra marca.
Debo decir que muy pocas veces he visto que este proceso se aborde con seriedad, pero… Creo que merece la pena intentarlo.
Así que si quieres dar un paso más estratégico en tu trabajo en marketing, estás en el lugar adecuado.
El marketing estratégico es mucho más que vender productos o hacer campañas que llamen la atención. Su objetivo fundamental es crear una ventaja competitiva sostenible que nos permita destacar en el mercado y generar valor para nuestros clientes, usuarios y otros grupos de interés.
Es la parte del marketing que se encarga de tener una foto global: entender cómo está el mercado, qué necesita realmente el cliente, qué puede ofrecer la empresa y en qué dirección avanzar.
Buscamos ayudar a las marcas a diferenciarse de verdad con propuestas de valor sólidas y sostenibles en el tiempo. Para conseguirlo, analizamos en profundidad el entorno y la competencia, detectamos oportunidades de mercado y planteamos objetivos a medio y largo plazo.
En lugar de improvisar, con el marketing estratégico buscamos planificar y tomar decisiones basadas en hechos y datos.
Qué es la estrategia
El marketing estratégico define la dirección; el operativo, la ejecución.
El 95% del trabajo que se hace en marketing es operativo. Y es normal, porque al final, se trata de “hacer cosas”. Algunos ejemplos:
Pero todo eso son “tareas operativas”, que deberían haber nacido de una estrategia. ¿A qué se parece algo más estratégico?
Vamos a ver algunos ejemplos.
🎯Marketing Estratégico | ⚙️ Posibles Acciones de Marketing Operativo | ✅ La diferencia |
|---|---|---|
Determinar el público objetivo al que nos queremos dirigir para comunicar nuestros productos o servicios y determinar la mejor manera de llegar a ellos. | - Lanzar campañas de publicidad Instagram / Facebook / Google para vender un nuevo producto. Crear un programa de embajadores / influencers que apoye nuestros lanzamientos. | En el nivel estratégico decidimos cuál es el público objetivo y analizamos cuáles son las mejores maneras de llegar a él. La ejecución puede pasar por uno o varios canales, con publicidad o con colaboraciones, por ejemplo. |
Determinar la política de descuentos de nuestros productos y/o servicios: ¿queremos formar parte o no de momentos clave como Black Friday? | Enviar un email para comunicar un descuento en Black Friday. O un email para comunicar que no vamos a hacer descuentos en Black Friday, porque preferimos ofrecer los mismos precios todo el año. | Antes de lanzar una campaña para Black Friday (o cualquier otro evento) deberíamos preguntarnos: ¿tiene sentido? Esa sería una reflexión de marketing estratégico. Ciertas marcas de lujo o que apuesten por el consumo responsable es posible que deban hacer un “anti black friday”, en lugar de hacer descuentos. |
Posicionar a la marca como experta en un territorio temático. | Hacer keyword research para crear contenido SEO. Crear un canal de YouTube para educar sobre productos y servicios. | Antes de “crear contenido” tendríamos que reflexionar el “por qué”. Si buscamos posicionarnos como una marca con autoridad en un tema, cada pieza de contenido debe estar alineada con esa idea. |
Definir el posicionamiento de marca | Crear un canal de YouTube para educar sobre productos y servicios. Crear un nuevo eslogan o rediseñar el logo | El rediseño debe derivarse del posicionamiento. Si la estrategia es ser cercana y accesible, no podemos usar un lenguaje institucional o distante. Si queremos parecer una marca seria, no podemos usar un lenguaje coloquial. |
Tenemos 3 diferencias fundamentales, el horizonte temporal, el nivel al que se toma la decisión y el foco de la misma.
Vamos a verlas.
El marketing estratégico suele ocuparse del largo plazo. Salvo que haya un cambio repentino de entorno, las decisiones que se toman y los planes con que trabajamos son para el largo plazo, generalmente, a varios años vista.
Cuando hablamos de marketing operativo, estamos normalmente en el corto plazo: ¿que no funciona un copy o no conseguimos posicionar nuestro contenido? Se hacen cambios en días, semanas o, como mucho, meses.
Las decisiones de marketing estratégico se toman a nivel de dirección de marketing y superiores (comité de dirección, CEO,...), las de nivel operativo pueden ser a nivel de dirección de marketing o de mandos intermedios o de especialistas.
Si eres el responsable de SEO o de redes sociales, no es probable que decidas la política de descuentos de la empresa, si no cómo la aplicarás en tu área.
Cuando estamos en el terreno del marketing estratégico, estamos en general tomando decisiones, no ejecutando tareas. Estamos poniendo objetivos, planificando, organizando… No “haciendo” cosas, que es más el terreno del marketing operativo.
Algunos ejemplos que entran en el terreno del marketing estratégico:
Recordemos los 3 puntos clave de una estrategia que recomienda Rumelt:
Antes de saber hacia dónde queremos ir, necesitamos saber dónde estamos.
Algunos elementos que tendríamos que tener en cuenta:
Este diagnóstico debe ayudarnos a entender cuál es el reto clave al que nos enfrentamos.
Una vez comprendido el problema, necesitamos definir una línea de acción clara: una idea central que guíe nuestras decisiones.
Debe ser realista, fácil de comunicar y suficientemente específica.
La política orientadora no es un objetivo (como “vender más”), es un criterio que nos ayuda tomar decisiones estratégicas alineadas.
No se trata de hacer muchas cosas, se trata de hacer las correctas.
Por ejemplo:
De una u otra forma, toda empresa toma alguna decisión a nivel estratégica a nivel de marketing. Y, si no lo hace, eso en sí mismo es una (mala) decisión que lleva a desdibujar la marca.
Vamos a ver ejemplos de cómo algunas marcas aplican su marketing de forma estratégica.
Minimalism es una marca española de productos de moda básicos (camisetas, pantalones, sudaderas… Aunque empezaron con carteras) que tiene unos valores muy marcados:
En su manifiesto lo explican más a fondo, pero la idea de base es abogar por un consumo responsable, comprar cuando lo necesites y producir de forma ética y transparente.
Todo eso son decisiones estratégicas, que han plasmado en su día a día:
A nivel estratégico decidieron qué tipo de marca querían ser y lo aplicaron en su día a día.
Si estás leyendo esto es posible que ya conozcas Ahrefs, la plataforma inteligente de marketing todo en uno.
Una de las claves del marketing de Ahrefs es el posicionamiento como experta en todo lo relacionado con marketing, algo que declina en todos sus activos digitales y sus acciones específicas.
Por ejemplo, el blog de Ahrefs tiene cientos de artículos sobre SEO, estrategia de contenidos, o marketing general:
Su canal de YouTube (en español o en su versión original en inglés):
O su presencia en LinkedIn:
Aunque existen diferencias y adaptaciones entre canales, la idea de fondo permanece: ser percibidos como expertos en marketing.
La estrategia de marketing de Ryanair se centra en tarifas bajas, una fuerte presencia online y una publicidad agresiva. Muchas de las prácticas habituales de RyanAir se habrían considerado un suicidio… Hasta que empezaron a llevarlas a cabo.
Resumen su enfoque en “ser como Aldi en precios, como Amazon en gestión de datos y más rápida que nadie”.
De nuevo, esto es una decisión estratégica: la decisión clave es ser “baratos” y eso lo llevan al extremo, desde los propios precios (obvio), a la meta descripción de su web:
Pasando por propuestas polémicas que funcionan casi como marketing de guerrilla:
La estrategia de marketing de Rolex se basa en transmitir exclusividad, prestigio y legado mediante una combinación de marca, control de distribución, precios elevados y patrocinios selectivos en eventos de alto nivel.
Aquí me gustaría aclarar que no soy su público objetivo: su marketing está pensado para expulsar a personas como yo.
De hecho, aunque quisiera comprarme uno de sus relojes (que van desde casi 6.000 € a más de 160.000 €) probablemente estaría en una lista de espera durante meses o años, como nos cuentan aquí:
En su caso, su posicionamiento estratégico es ser exclusivos: y eso lo consiguen con un precio elevado, pero también gestionando férreamente el acceso a su producto, a través de una lista de distribuidores autorizados.
¿Podrían producir más relojes? Claro.
Pero si cualquiera tuviera un Rolex barato… Arruinarían su estrategia.
Aunque suene a ligera contradicción me gustaría terminar este post tratando de prescindir de las etiquetas.
Al final, el marketing tiene que ser un motor de crecimiento de la empresa.
¿Se puede hacer marketing sin estrategia? Hasta cierto punto, sí. De hecho, muchas empresas lo hacen.
El problema es que será incoherente y no estarás construyendo nada.
La clave de los ejemplos y método que hemos visto en este artículo es ser capaces de determinar la dirección a la que queremos ir y los medios que necesitamos para recorrerlo.
No podemos cambiar de estrategia cada 6 meses o cada año (no sería estrategia). Pero tampoco podemos quedarnos quietos.
Si trabajas en marketing y te parece que vais “como pollo sin cabeza” (aclaración para el público “no de España”: sin rumbo) quizá sea momento de parar y pensar en la estrategia.
Si quieres compartir tu experiencia o ejemplos de marketing estratégico te esperamos en X o en LinkedIn.

Iván Fanego es CEO y fundador de AppCritic, el servicio especializado que ayuda a empresas a posicionarse, crecer y desarrollar a sus clientes con una mezcla agnóstica de Estrategia y Marketing de Contenidos, Construcción de Relaciones y Automatización.